Biografía Doña Antonia Martínez
Nació doña Antonia Martínez en San Germán
en el año 1803. Fueron sus padres don Francisco Martínez de Matos y doña
Dionisia Ramírez de Arellano. Poseía la instrucción corriente de las damas de
su posición social en aquella época. Era la educación privada realizada
individualmente en el hogar. Vivió siempre en un ambiente de refinamiento que
la llevó a codearse con personas muy cultas en el país por lo que desarrolló un
don de gente exquisito. Desde joven fue una persona muy reservada, de carácter
pensativo, algo melancólica y caritativa.
Ya avanzada en edad y no teniendo hijos, pues se mantuvo soltera,
pensó en dejar parte de sus bienes al pueblo a través de una obra de carácter
social.
Su consejero, don Andrés Dapena le preparó
el testamento consignando la suma de 14,000 pesos para la construcción de dos
escuelas, una para varones y otra para niñas.
“Con el objeto de que esta ciudad tenga un
establecimiento apropiado para escuela donde los niños puedan recibir la
primera instrucción, destinó la cantidad de 14,000 pesos para la construcción
de dos edificios de manpostería de una planta baja en sitios que se escogerían
al efecto”.
Doña Antonia había otorgado su testamento
en septiembre 3 de 1881. Falleció cuatro meses más tarde y recibió cristiana
sepultura en el campo santo de San Germán en enero de 26 de 1883.
Le cabe el honor a doña Antonia Martínez
haberle proporcionado a San Germán poseer la primera escuela pública en un
edificio de gobierno.
Doña Antonia Martínez y Ramírez de Arellano
tiene un sitial ante San Germán, ante Puerto Rico y ante el mundo como el de
una dama sangermeña ilustre, filátropa, culta y gentil que pensó en el futuro y
porvenir de los niños de hoy y mañana. Pensó que a través de la educación es
como podemos subir en las escalas de nuestra sociedad.